Los Ángeles en 3 días. Un fin de semana en Los Ángeles

Los Ángeles en 3 días. Un fin de semana en Los Ángeles

Qué ver y qué hacer en un fin de semana en Los Ángeles

Los Ángeles es mucho más que playas atestadas de surfistas y avenidas inundadas de estrellas. De hecho, hay que bucear mucho en las aguas de esta ciudad para encontrar alguna de estas estampas. LA es la ciudad de los contrastes, la ciudad de la convergencia. Viajar a Los Ángeles es viajar por la diversidad cultural, artística, culinaria y paisajística que hace de esta gran ciudad californiana un lugar único en todo el ancho del planeta.

Lo primero que hay que saber de esta ciudad es que su dimensión es prácticamente inabarcable. Conformada por diversas cities (Beverly Hills, Hollywood, Distrito de las Artes, Pasadena…), esta ciudad de ciudades ofrece al visitante un sinfín de posibilidades, y es que sólo en LA el día puede comenzar con un brunch contemplando a los surfistas a las orillas del Pacífico, continuar con un poco de arte entre las galerías del Downtown para disfrutar después de un baño de cultura asiática en el distrito de Little Tokyo y terminar la jornada con lo mejor de la gastronomía mexicana-californiana, con un paseo por la hermosa decadencia de Hollywood y con un poco de música cubana en alguno de sus garitos clandestinos.

Las opciones son casi infinitas en la ciudad de las estrellas, por eso desde LaCostaOeste.com te lo ponemos fácil y te ayudamos a planear tu fin de semana en LA.

Antes de nada, reservar un buen hotel al mejor precio

Para que tu experiencia de viaje sea fantástica es esencial reservar un buen hotel. Desde LaCostaOeste.com te recomendamos comparar precios y encontrar la mejor oferta en nuestro operador de confianza. Pulsa en este enlace para ver hoteles disponibles y precios:

  Ver todos los hoteles en Los Ángeles

Experiencias y visitas guiadas en Los Ángeles

Visitas organizadas, entradas, tours guiados y mucho más en LA

Día 1: Hollywood, West Hollywood y Beverly Hills

Hollywood: el barrio de las estrellas

Hay una verdad inexorable sobre Hollywood: la primera vez es decepcionante (como muchas cosas en la vida…). Nuestro imaginario cinematográfico dibuja grandes y lujosas avenidas atestadas de celebridades, teatros, cines y glamour, y en vez de eso el visitante se encuentra con una calle un poco decadente, repletas de gente (eso sí), inundada de interpretaciones (más bien cutres) de nuestros más grandes ídolos (Superman, Jack Sparrow, Elvis, Michael Jackson…) y con un sinfín de estrellas dibujadas en el suelo a las que nadie les presta demasiada atención.

Así pues, la condición fundamental antes de visitar Hollywood es olvidar todo lo que el cine nos ha vendido y estar preparados una vez más para los contrastes. Sólo así se podrá capturar la verdadera esencia de este barrio que tantas alegrías ha dado al séptimo arte. Luminosos sesenteros, hecatombe cultural, elegante decadencia, comercios, moteles y diners sacados de un road movie… Esta es la verdadera esencia de Hollywood, el barrio que fué la cima del cine y hoy bebe de las  encantadoras reminiscencias de su pasado. Si lo tuyo es la nostalgia, ¡estás en el sitio adecuado!

Después de dar el paseito de rigor por Hollywood Boulevard, ver los teatro y las estrellas en el suelo y comprobar que todo lo que te decíamos arriba se cumple a rajatabla, una buena opción es adaptarse a las costumbres norteamericanas y empezar el día con un brunch en cualquiera de los diners que se reparten por todo Hollywood.

Antes de dejar este barrio hay que hacer una parada obligatoria en Amoeba (6400 Sunset Blvd.), el paraíso de los viejos vinilos, los Cds y los casettes. En este santuario de la nostalgia podrás encontrar casi cualquier cosa, tanto musicalmente hablando como desde el punto de vista humano, y es que los más raros personajes de la ciudad dejan verse por aquí demasiado a menudo.

Dentro del área de Hollywood pero ya fuera del circuito de las estrellas hay dos coordenadas geográficas que no podemos pasar por alto. Situados en las colinas del emblemático barrio del cine se sitúan el Observatorio Griffith y el Hollywood Sign (o sease; las míticas letras de Hollywood). Al primero conviene ir durante la puesta de sol y contemplar las espectaculares vistas de la ciudad desde lo alto (y si vas acompañado/a mejor). Para ver el Hollywood Sign de una manera alternativa con la que salirte de la ruta turística y conseguir un selfie original con las letras de Hollywood te proponemos tomar el camino originario, el de antaño. Si subes por Beachwood Drive llegarás al barrio que en los años 20 dio nombre a Hollywood, y desde aquí, desde Hollywoodland podrás acceder a las mejores vistas del cartel subiendo por las escaleras escondidas entre estas colinas. Las vistas desde arriba son espectaculares, y no sólo las del cartel. Una vez en la cima merece la pena mirar para atrás y contemplar el skyline de toda la ciudad con el Downtown de fondo.

Más información en nuestro reportaje: qué ver en Hollywood.

West Hollywood: moda, diseño y banderas multicolor

Al oeste de Hollywood se sitúa West Hollywood, un distrito en el que el diseño, la moda y la vanguardia no descansan ni de día ni de noche. Piérdete por sus calles comerciales en las que encontrarás tiendas de diseño de todo tipo, entre las que se encuentran las más reputadas firmas de la industria localizadas en el Design District (Melrose Ave. y Beverly Blvd.) con diseñadores como Philip Lim, Balenciaga o Christian Louboutin…; junto con las tiendas de diseño y moda atrevidas, jóvenes y algo más económicas que se sitúan en Santa Monica Blvd. y en Sunset Blvd.

Como ya imaginas, West Hollywood es uno de los barrios más de moda de la ciudad, y como tal, tiene algunos de los restaurantes y bares más cool y trendy de LA. Si se acerca la hora de la comida, una opción que nunca falla es Dan Tana’s (9071 Santa Monica Blvd), un clásico italiano de los años 50 en el que actores, directores y deportistas se dejan ver día sí y día también.

Pero aquí no acaba todo, y es que West Hollywood, además de ser uno de los barrios más gay friendly de la ciudad, es también el barrio de la cultura urbana, de los skaters y de los grafitis, por eso no te pierdas las tiendas que están más de moda entre estas tribus y disfruta de un exquisito diseño de interiores y una arquitectura vanguardista en los locales de Supreme (438 N Fairfax Ave.), en el que te sorprenderá su zona interior para patinar; The Seventh Letter Flagship and Gallery (346 N Fairfax Ave.), que como su nombre indica, más que una tienda es una galería.

Beverly Hills: lujo y compras de película

Cambiamos ya de tercio y nos metemos en la piel de Julia Roberts y Richard Gere. Si… lo has adivinado (tampoco hay que ser un lumbreras), dejamos West Hollywood y nos vamos al vecino Beverly Hills. Antes entrar en faena te avisamos de que este es otro de los barrios que decepciona, pero si sabes por dónde moverte podrás sacarle todo su jugo. Existen dos “Beverlys” claramente diferenciados. Por un lado está el Beverly de las grandes tiendas, y por otro el de las grandes mansiones. Todo es grande, eso sí.

El Beverly de las grandes tiendas se extiende a lo largo de Rodeo Drive. En esta calle encontrarás tiendas imponentes y gentes más imponentes aún. Si te atreves a entrar en alguna de las tiendas, eres un valiente, y es la mayoría de los gorilas que las proteges espantan al cliente más que invitarle a entrar.

Para ver las grandes mansiones de los famosos (cosa que en realidad te puedes ahorrar) puedes subirte a un Trolley Tour. Están por todo Beverly Hills y su precio no es muy caro, pero insistimos, si lo que quieres es ver estrellas puedes ahorrártelo, porque estas no salen de sus casas.

LLega la hora de la cena, y si aún estás por el barrio del lujo date una alegría en alguno de los restaurantes Beverly Dr. La mayoría de ellos son bastante caros…quien avisa no es traidor.

Día 2: Santa Mónica, Malibú Beach, LACMA y Downtown

Si tu primer día en LA fue intenso (si has seguido nuestros consejos, intenso es poco), para el segundo día te proponemos un plan más sosegado. Playa, arte y un poco de “hipstereo”. No pinta mal, ¿no?

Santa Mónica: todo un clásico

Ya te advertimos que la ciudad de Los Ángeles es inmensa, por eso moverse en transporte público no es siempre fácil. Para el plan del segundo día te vendrá bien un coche, pero un buen sustituto si no quieres alquilar uno es utilizar la aplicación de Uber o Lyft. Ambas ponen a tu disposición cientos de conductores privados para llevarte a donde tu quieras. Además todos lo pagos y trámites se hacen desde tu móvil. Fácil, rápido y barato.

Dicho esto, comienza la jornada, y una buena forma de hacerlo es desayunando en el muelle de Santa Mónica (Santa Mónica Pier). A ambos lados del muelle encontrarás cafés y restaurantes en los que disfrutar de un buen gofre, un plátano bañado en chocolate (les encanta… no nos preguntes porqué), o unas tostadas de toda la vida.

Una vez saciado el apetito, toca hacer un poco de ejercicio y mezclarse con los cientos de locales que van de un lado al otro del muelle en bici, patines o cualquier otro transporte sobre ruedas. Por todo el paseo marítimo y el muelle hay sitios de alquiler de bicicletas, patines y patinetes. Y si te entra la vagueza después del desayuno tienen incluso la versión eléctrica (no hay excusa para no mover un poco las piernas).

Después de haber recorrido el muelle de arriba a abajo y haber visto a los pescadores en sus entrañables barquitas, una buena opción es sentarse en una de las terracitas del Palisades Park mientras se contempla (esta vez sentados y coca-cola en mano) a los yoga adictos. Este nuevo espécimen ha ido ganando terreno en toda la ciudad, pero los verás con mayor intensidad en los parques y en las playas.

Malibú beach: playa con aire exclusivo

Cerrado el capítulo de Santa Mónica, te recomendamos coger un Taxi/Uber/Lyft (o lo que se te antoje) y poner rumbo a otra de las playas más famosas de Los Ángeles. En efecto hablamos de Malibú, y no, aquí no se inventó el Malibú con Piña.

Si la mayoría de las playas angelinas son enormes extensiones rectilíneas de arena (vamos, que serían un poco aburridas si no fuera por los especímenes que laS transitan), Malibú es todo lo contrario. Sus calas y su arena blanca hacen de esta playa la preferida de los famosos, ya que es en la única en la que pueden tener un poco de intimidad.

Malibú es en realidad una ciudad costera con multitud de pequeñas playas, y de entre todas ellas nuestra recomendación es El Matador State Beach. Darse un baño en las aguas de sus verdes calas viendo de fondo los delfines no tiene precio. Pero si lo que te gusta es hacer surf (o ver los escultóricos cuerpos de los surfistas) tu playa es Surfrider Beach.

Hacer un buen picnic en la playa es toda una tradición entre los lugareños. Si en España este hábito es un poco casposo (¡benditos domingueros…!), aquí es de lo más chic. Es más, en LA no eres nadie si no vas de picnic al menos una vez al mes. Aprovechando la tesitura te recomendamos preparar unos buenos sandwiches de mantequilla de cacahuete y unas sodas fresquitas (en versión española: un bocadillo de mortadela con aceitunas y un trinaranjus) y disfrutar de la brisa marina mientras almuerzas.

LACMA: el MUSEO en mayúsculas

Solucionado el tema de la comida toca culturizarnos un poco. Los Ángeles es una ciudad repleta de arte, museos y galerías, pero quizás el destino principal en términos artísticos sea el LACMA (5905 Wilshire Blvd.). Por su espectacular arquitectura (Renzo Piano es el culpable de esta obra de arte), por su pintura, escultura, artes decorativas y por su aire moderno y contemporáneo, el LACMA es, sin lugar a dudas, el mejor museo de LA. Piérdete por sus galerías de arte moderno y por el pabellón de arte japonés y admira las joyas que el museo alberga en su interior.

Si el hambre aprieta, puedes descansar un rato en cualquiera de sus terrazas exteriores disfrutando de un buen Bloody Mary o de un suculento bocado (¡ojo a la cartera, porque no será barato!).

Downtown: el mejor skyline de la ciudad

Probablemente a estas alturas del viaje te estés preguntando por los rascacielos característicos de toda gran ciudad estadounidense. ¡Ha llegado la hora de verlos! A eso de las siete de la tarde el Downtown muda de piel y los ejecutivos que salen como hormiguitas de los grandes edificios dejan paso a la música, al arte, a los bares y a la gastronomía.

Pasea por las calles Spring y Main y echa un ojo a las galerías que se sitúan a lo largo de ambas calles. Si es segundo jueves de mes, las calles estarán atestadas por culpa (o gracias) del Downtown Art Walk, una jornada de puertas abiertas en la que todas las galerías exponen lo mejorcito de su material para que el público (por el módico precio de 0 euros) disfrute de los nuevos artistas de las escena angelina.

Antes de que caiga la noche debes (¡debes!) hacerte con una mesa en cualquiera de los restaurantes que hay en el cielo de la ciudad. Desde lo alto de alguno de los cientos de rooftops que se esconden entre los últimos pisos de los edificios del Downtown podrás disfrutar de una puesta de sol que te dejará sin palabras. Una vez huido el sol, la vista también es impresionante, y es que es a esta hora del día cuando la ciudad se ilumina con las luces de los altos edificios mientras la juega da comienzo a ras de suelo.

Si aún te quedan fuerzas, tómate una copa (o dos) en la mítica terraza del hotel Standard (550 South Flower at Sixth Street). Lo mejorcito de la ciudad irá apareciendo poco a poco por allí, y con suerte podrás ver a algún famosete.

Día 3: Markets, Echo Park, Silverlake y Venice Beach

Los Markets: auténticamente angelinos

El domingo es el día de los mercados en la calle en Los Ángeles. Los hay de todos los colores y para todos los gustos, pero los que no te puedes perder son los Farmers Markets y el mercadillo vintage Melrose Trading Post.

Los Farmers Markets (mercados de granjeros) son muy famosos entre los locales. En ellos puedes comprar todo tipo de productos frescos recién venidos de las granjas aledañas, y comida preparada de todas las partes del mundo. No te pierdas el humus del Farmers de SIlver Lake (3700 Sunset Blvd.) y los quesos caseros del de Hollywood (1600 Ivar Ave.).

Pero no sólo de pan vive el hombre… por eso tampoco te puedes ir de LA sin visitar alguno de sus mercadillos vintage. Uno de los más divertidos es el de Melrose Trading Post (7850 Melrose Ave.). En el encontrarás desde ropa y muebles vintage y/o de diseño, hasta viejas fotografías de gentes de principios de siglo o insignias de la I guerra mundial.

Si llega la hora de comer puedes picar algo en el mismo mercadillo. Hay comida de todas las nacionalidades a buen precio, y un césped con alfombras muy acogedor para sentarse a comer o a tomar una limonada (de las mejores de LA).

Silver Lake y Echo Park: la pasarela del hipsterismo

Después de comer déjate caer por la zona más hipster de la ciudad. Esta está comprendida entre los barrios de Silver Lake y Echo Park. En Silver Lake tómate un café en el Café Tropical (2900 Sunset Blvd.), todo un clásico en el que verás a los más modernos de la ciudad leyendo Los Ángeles Times café americano en mano. Dar un paseo por Sunset Blvd. a estas horas de la tarde es contemplar una auténtica pasarela de modernos, hipsters y pseudo intelectuales que no tienen desperdicio.

Sunset Junction (3916 Sunset Blvd.) es otro lugar mítico de Silver Lake. Déjate caer por ahí si estás harto de las hamburguesas y los sándwiches de “loquesea” con bacon y quieres comer bien al estilo europeo.

En Echo Park contempla la puesta de sol frente al lago del parque. Luz naranja, patos de agua dulce y el Downtown de fondo. Si te apetecen unas compras, las tiendas de segunda mano de Echo Park son muy entretenidas, y en las puedes encontrar verdaderas gangas. Otro imprescindible si estás por el noreste de la ciudad es la librería Stories Books and Cafe (1716 Sunset Blvd.), una librería de las de antaño, en la que conversar con el librero sobre buena literatura. Su sección de guías del mundo es una verdadera joyita.

Venice Beach: el teatro de variedades

El paseo de esta playa situada al oeste de Los Ángeles es conocido por la cantidad de personajes extraños que lo transitan a diario. Aquí todas las tribus urbanas que coexisten en Los Ángeles se juntan para componer el teatro de variedades que es Venice Beach.

Un must si te acercas hasta aquí es pedirte algo refrescante y beberlo mientras contemplas las virguerias que los skaters hacen en el skatepark más famoso del mundo. Ten cuidado, porque hipnotiza y quizás no puedas parar de mirarlos.

Por último, y para cerrar este periplo de tres días en la ciudad de los contrastes, camúflate entre los locales para vivir una experiencia sensitiva que te dejará los pelos de punta. La puesta de sol es otro de los actores fundamentales de este teatro, y es que cada atardecer la playa de Venice es el escenario de una rave improvisada en la que tamborileros, bailarines, acróbatas y demás seres extraños se unen en comunidad para cantar y bailar al ritmo de batucada mientras despiden al sol. Es todo un espectáculo verles despidiéndose del día, y si te atreves a unirte con ellos vivirás una experiencia imborrable.

¿Puedes estar más tiempo?

Mira nuestro plan de viaje para una semana en Los Ángeles.

Valora este reportaje

¿Te ha gustado este reportaje? Lo puedes valorar del 1 al 5. ¡Gracias por tu contribución!

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (11 voto, promedio: 4,73 sobre 5)

Loading...Loading...

En el mapa

Loading
Centrar mapa
Tráfico
En bicicleta
Tráfico

Artículos relacionados

Visitar Silicon Valley. Ruta por la California tecnológica.

Ruta por las míticas empresas tecnológicas de California El estado de California no solo es famoso por su cine y

El parque de atracciones Pacific Park en Santa Mónica

En Santa Mónica todo es diversión como ya hemos visto en el Santa Monica Pier, el mítico muelle sobre palafito que se asoma al Océano Pacífico, pero

Visitar Santa Mónica, California

Santa Mónica es una pequeña ciudad de la provincia de Los Ángeles en el Estado de California con un área metropolitana

Sin comentarios

Escribe un comentario
Sin comentarios Puedes ser el primero que comente este artículo!

Escribe un comentario

Tu email no será publicado
Campos obligatorios señalados*